Cómo
funciona la célula fotovoltaica?
La palabra
fotovoltaico procede de photo = luz y voltaico = electricidad
y significa electricidad producida a través de la luz.
El efecto fotovoltaico se basa sobre la capacidad de algunos
semiconductores, como el silicio, de generar directamente
energía eléctrica cuando se exponen a la radiación
solar.
La conversión
de la radiación solar en energía eléctrica
tiene lugar en la célula fotovoltaica, que es el elemento
base del proceso de transformación de la radiación
solar en energía eléctrica.
La luz
está formada por partículas, los fotones, que
trasportan energía. Cuando un fotón con suficiente
energía golpea la célula, es absorbido por los
materiales semiconductores y libera un electrón. El
electrón, una vez libre, deja detrás de sí
una carga positiva llamada hueco. Por lo tanto, cuanto mayor
será la cantidad de fotones que golpean la célula,
tanto más numerosas serán las parejas electrón-hueco
producidas por efecto fotovoltaico y por lo tanto elevará
la cantidad de corriente producida.
La superficie
es también un factor importante, pues cuanto mayor
sea la superficie de captación, mayor cantidad de fotones
incidirán y por lo tanto elevará más
la cantidad de corriente.
El material
semiconductor que constituyen las células puede ser:
- Silicio
Mono-cristalino: Rendimiento energético desde 14
18 %.
- Silicio
Poli-cristalino: Rendimiento energético desde 12
14 %.
- Silicio
Amorfo: Rendimiento energético menos del 10 %.
En la
práctica el rendimiento de un módulo depende
directamente de la superficie de captación, esto quiere
decir que si comparamos dos módulos con la misma potencia
pero con diferente rendimiento, el de mayor rendimiento necesitará
menos superficie captadora para producir la misma potencia.
El
módul o fotovoltaico
Las células
solares constituyen un producto intermedio: proporcionan valores
de tensión y corriente limitados en comparación
a los requeridos normalmente por los aparatos usuarios, son
extremadamente frágiles, eléctricamente no aisladas
y sin un soporte mecánico. Se ensamblan de la manera
adecuada para formar una única estructura: el módulo
fotovoltaico, que es una estructura sólida y manejable.
Los módulos
pueden tener diferentes tamaños: los más utilizados
están formados por 36 células conectadas eléctricamente
en serie, con una superficie que oscila entre los 0,5 m2 a
los 1,3 m2. Las células están ensambladas entre
un estrato superior de cristal y un estrato inferior de material
plástico (Tedlar). El producto preparado de esta manera
se coloca en un horno de alta temperatura, con vacío
de alto grado. El resultado es un bloque único laminado
en el que las células están ahogadas
en el material plástico fundido.
Luego
se añaden los marcos, normalmente de aluminio; de esta
manera se confiere una resistencia mecánica adecuada
y se garantizan muchos años de funcionamiento. En la
parte trasera del módulo se añade una caja de
unión en la que se ponen los diodos de by-pass y los
contactos eléctricos.
Para su
caracterización eléctrica, los módulos
se miden en unas condiciones determinadas: 1 kW/m2 de iluminación
solar y 25 ºC de temperatura de las células fotovoltaicas.
La máxima potencia generada en estas condiciones por
cada módulo fotovoltaico se mide en Wp (vatios pico).
Varios
módulos fotovoltaicos, junto con los cables eléctricos
que los unen y con los elementos de soporte y fijación
propios de esta instalación, constituyen lo que se
conoce como un generador fotovoltaico.
LOS
SISTEMAS FOTOVOLTAICOS
Se define
el sistema fotovoltaico como un conjunto de componentes mecánicos,
eléctricos y electrónicos que concurren a captar
y transformar la energía solar disponible, transformándola
en utilizable como energía eléctrica convencional.
Estos
sistemas, independientemente de su utilización y del
tamaño de potencia, se pueden dividir en dos categorías:
- ·
sistemas conectados a la red (Grid-Connected PV system)
- ·
sistemas aislados (Stand Alone PV system)
En el
primer caso las posibilidades de aplicación son enormes:
desde viviendas o equipamientos aislados y/o independientes,
hasta centrales eléctricas rurales, telecomunicaciones,
bombeo de agua, protección catódica, señalizaciones,
equipos de sonido, sistemas de iluminación, ordenadores
o teléfonos portátiles, cámaras, calculadoras,
etc. Sin embargo, y valorando muy positivamente las posibilidades
que ofrecen los sistemas aislados, sobre todo por su contribución
a la solidaridad, consideramos que donde la energía
solar fotovoltaica puede ofrecer un diferencial significativo
en Europa (donde los niveles de electrificación son
próximos al nivel de saturación) es en los sistemas
conectados a la red.
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