Sistemas
conectados a la red
La energía
producida en grandes centrales es distribuida a los usuarios
a través de una compleja red de distribución.
Todas las plantas de generación eléctrica convencional
tienen problemas de contaminación y dependencia de
un combustible agotable. La energía solar fotovoltaica
que utiliza la inagotable luz del sol para generar electricidad,
eliminaría algunos de estos problemas mediante la distribución
de la generación en los puntos de consumo. La conexión
a red elimina el uso de baterías y establece un sistema
bidireccional de consumo reduciendo la factura mensual a la
vez que la red se beneficia de la producción eliminando
los picos de consumo.
En general,
teniendo en cuenta que casi toda la energía eléctrica
que se produce, se distribuye en los países desarrollados
a través de las líneas y redes eléctricas,
puede decirse que el uso futuro de la energía solar
fotovoltaica en estos países, será a través
de sistemas de generación distribuida, conectados a
dichas redes.
Desde
el punto de vista del usuario, los sistemas fotovoltaicos
de conexión a red constituyen hoy en día una
oportunidad única de incorporar la tecnología
fotovoltaica al medio urbano, mejorando la calidad de vida
de las ciudades y contribuyendo de forma decisiva a la generación
de la electricidad de uso doméstico.
En el
aspecto ecológico, los sistemas fotovoltaicos de conexión
a red pretenden también participar en la producción
de energía limpia y renovable evitando así las
emisiones gases contaminantes. Por lo cual sería una
fuente de contribución para cumplir los objetivos de
reducción de CO2 marcados por la comunidad internacional
(Protocolo de Kioto sobre el cambio climático), participando
así en el Plan de Fomento de las Energías Renovables.
Es por
eso que uno de los intereses y pasos decisivos y firmes de
la administración Central y las Administraciones Autonómicas
en España, fue la inauguración el día
28 de septiembre de 2000 por el Presidente del Gobierno Central
de la Pérgola fotovoltaica en el palacio de la Moncloa,
aprobándose así el Real Decreto 1663/2000 que
regula la conexión de instalaciones fotovoltaicas a
la red de baja tensión. Con la entrada en vigor de
este RD, se inicia un período de desarrollo fotovoltaico
para la generación de energía en el Estado Español.
Sistemas
aislados de la red
Los sistemas
aislados se utilizan normalmente para proporcionar electricidad
a los usuarios con consumos de energía muy bajos para
los cuales no compensa pagar el coste de la conexión
a la red, y para los que sería muy difícil conectarlos
debido a su posición poco accesibles: ya a partir de
distancia de más de 3 Km de la red eléctrica,
podría resultar conveniente instalar un sistema fotovoltaico
para alimentar una vivienda.
En los
sistemas fotovoltaicos aislados es necesario almacenar la
energía eléctrica para garantizar la continuidad
del consumo incluso en los momentos en los que no es producida
por el generador fotovoltaico.
La energía
se acumula en una serie de acumuladores recargables (baterías),
dimensionados de la manera que garanticen una suficiente autonomía
para los periodos en los que el sistema fotovoltaico no produce
electricidad. La tecnología actual permite usar baterías
de plomo ácido de larga duración (más
de 10 años), con exigencias de mantenimiento casi nulas.
En los sistemas aislados hace falta instalar también
un regulador de carga,
que fundamentalmente sirve para preservar las baterías
de un exceso de carga del generador fotovoltaico y de un exceso
de descarga debido a la utilización. Ambas condiciones
son nocivas para la correcta funcionalidad y la duración
de los acumuladores.
En los
sistemas aislados es necesario que el generador fotovoltaico
esté dimensionado de la manera que permita, durante
las horas de irradiación solar, tanto la alimentación
de la cantidad de energía necesaria, como la recarga
de las baterías de acumulación.
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